martes, 18 de enero de 2011

Pieper y Guardini en Rothenfels: un encuentro fecundo - Alberto Berro

Pieper y Guardini en Rothenfels: un encuentro fecundo
Dr. Alberto Berro


Las notas autobiográficas de Romano Guardini escritas entre 1943 y 1945, ubican en la Pascua de 1920 el inicio de sus tareas en el movimiento de juventudes católicas Quickborn, en el Castillo Rothenfels. Guardini tenía entonces 35 años. Nada se dice allí acerca de Josef Pieper. Otras biografías indican que en agosto del mismo año se produjo un "primer encuentro" con un grupo de jóvenes entre los que se lo menciona. ¿A qué se debe la omisión de este encuentro por parte de Guardini?. En este ensayo, Alberto Berro* indaga el fecundo encuentro entre Pieper y Guardini.


1. Un adolescente en Rothenfels

Las notas autobiográficas de Romano Guardini, Berichte über mein Leben [1], escritas entre 1943 y 1945, ubican en la Pascua de 1920 el inicio de sus tareas en el movimiento de juventudes católicas Quickborn, es decir, "fuente de vida", en el Castillo Rothenfels. Guardini tenía entonces 35 años. Nada se dice allí acerca de Josef Pieper. Otras biografías indican que en agosto del mismo año se produjo un "primer encuentro" con un grupo de jóvenes entre los que se lo menciona. ¿A qué se debe la omisión de este encuentro por parte de Guardini?. La explicación proviene del propio Pieper, muchos años después, en 1981, en ocasión de recibir el Premio Guardini: «Como alumno secundario, participando desde hacía algún tiempo de "Quickborn", tuve, a los deiciséis años de edad, mi primer encuentro con Romano Guardini. "Encuentro" resulta naturalmente un nombre un poco demasiado elevado para el modesto hecho de que aquella fue la primera vez que ví a este hombre a la distancia –como uno entre más de cien jóvenes y señoritas–, que en el patio interior del castillo de Rothenfels, sobre el río Main, lo escuchamos hablarnos, silenciosos y fascinados» [2].

"Fecundo" fue el encuentro, entonces, para Pieper, y para el realismo cristiano. Guardini ni siquiera debe haber reparado en el adolescente, a juzgar por la actitud con que éste se autodescribe al recordar esos tiempos, esta vez en un homenaje al maestro al cumplir sus 70 años, en 1955: «No puede Ud. saber, muy venerado Romano Guardini, cuán a menudo yo, entre mis dieciséis y mis, digamos, veintitrés años, me he apoyado sobre Usted, primero en Rothenfels..., y más tarde en el Auditorio y en el Seminario de la Universidad de Berlín. No lo puede saber, porque durante aquellos siete años he permanecido como un escucha obstinadamente silencioso» [3]. Se quedaba totalmente callado, escuchando, «mirando con envidioso respeto hacia el círculo de quienes se atrevían a conversar con Ud. Tan sencillamente acerca de Kierkegaard, sobre Dostoievski o sobre uno de los muchos "problemas" que nos movilizaban», decía entonces comparando su actitud con la de otros oyentes que, seguramente mayores que él, participaban activamente en los encuentros, en los que, como lo recuerda el mismo Guardini [4], «cada palabra era la respuesta a una pregunta. Lo que uno decía, era retomado por otro y así sucesivamente».

En 1936, de visita por Rothenfels [5] Pieper tiene la gran alegría de reencontrarse casualmente con el antiguo maestro, y es recién entonces que se da un verdadero "encuentro". En 1955 comenta Pieper: «Recién mucho tiempo después, luego de que yo mismo ya había publicado algunos opúsculos, nos hemos encontrado mutuamente, por primera vez de manera recíproca, el uno ante el otro» [6]. Y en el discurso de 1981 agrega, ilustrando la inmensa pero natural autoridad del maestro: «En aquél primer encuentro yo tenía, digamos, dieciséis años. Y aunque en los años siguientes estuve en tres oportunidades nuevamente en una jornada de Rothenfels, y por ende en su cercanía; y aún cuando asistí a sus lecciones como estudiante en Berlín en 1926 y 1927, pasaron todavía dieciséis años más hasta que dirigí la palabra por primera vez a Guardini... Dieciséis años después de 1920: eso era en 1936, el tercer año de dominio nacionalsocialista. Yo ya tenía un hijo; y media docena de escritos míos habían sido publicados» [7].

Entre otras cosas destaca Pieper que en esos encuentros del castillo, y particularmente a través de la celebración de la Santa Misa, los encaminó Guardini hacia el realismo vivido de la liturgia, por la que se hacen "reales" las cosas santas: «Por primera vez fuimos llevados a la comprensión de lo que es y debe ser un ‘mostrar sagrado’. Por primera vez escuchamos y nos fue explicada la palabra milenaria ‘anima forma corporis’: el alma es la fuerza que configura desde su interior al cuerpo viviente, de tal manera que en el hombre no se da nada ‘espiritual’ que pueda permanecer puramente en el interior. Lo espiritual puja más bien hacia una forma vital corporizada. Y desde aquí precisamente se funda la vida sacramental de la Iglesia... en la cual la presencia divina visible, que es explicada en la Teología y en la predicación, acontece como realidad» [8]. Lo más movilizador para esta juventus era su propio participar contemplativo en este verdadero "realizarse" de lo sagrado [9]. El término realisieren, to realize [10], con valiosas implicancias en la Liturgia y en la vida de la fe, provenía ciertamente de Newman, inspirador explícito de este vigoroso "realismo sobrenatural" de Guardini [11], y más adelante referente preferido de Pieper entre los teólogos modernos.

Ya veremos que este "silencioso escuchar" del joven Pieper en estos primeros años tiene íntima conexión con nuestra reflexión. Como escribiría más tarde: «sólo el que calla, escucha» [12]. Y él ciertamente escuchó.


2. Un encuentro memorable

¿Cómo podría entonces Guardini mencionar a Josef Pieper al evocar aquel 28 de agosto de 1924 en la Rittersaal, la sala de los caballeros del castillo, al celebrarse los 175 años del nacimiento de Goethe?. "Eine Erinnerung", "Un recuerdo", reza el título con el que en 1932 el sacerdote amigo del movimiento publica su reflexión (según Pieper, improvisada [13]): «Fue sin duda una cosa luminosa, nuestra pequeña fiesta de Goethe en el Castillo de Rothenfels el 28 de agosto de 1924, aquella breve hora en la que tan fecunda y claramente confluyeron la conversación, la poesía y la música», dicen sus palabras iniciales [14].

Si para el joven maestro había sido el momento más profundo de todos los celebrados en el castillo [15], para el discípulo-autodidacta (y esta paradoja no es absurda tratándose de Pieper [16]) constituyó una «circunstancia incomparablemente feliz», como nos dice en su autobiografía [17]. «Aquella hora fue bendecida de una manera especial por todos los buenos espíritus» [18], le recuerda a Guardini en 1955. Según nuestro limitado conocimiento, al menos en tres momentos muy diferentes de su vida se refiere nuestro homenajeado de hoy, en forma pública y por escrito, a este momento tan especial:

En 1955, a los cuarenta y un años, en las mencionadas palabras de homenaje al maestro al cumplir sus 70 años, Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort - Significativo impulso mediante una única palabra. La expresión proviene de Goethe [19]. Allí se habla, como en las otras dos ocasiones, particularmente de un "instante" –nuestra lengua no dice con esta palabra aquello de lo que propiamente se trata: von einen Augen-blick, de una visión instantánea, de un "abrir y cerrar de ojos", de un acto, como explicará más tarde Pieper en Ocio y Culto 20, de «intuitus intellectus: un instante que, a pesar de haber pasado más de treinta años, se mantiene totalmente claro en mi memoria» [21]. Visión intuitiva e instantánea que en el proceso espiritual de este joven había tenido una preparación discursiva: «Quería encontrar la punta del ovillo, que según todos los indicios era importante para mí, pero que aún no había podido alcanzar con precisión; quería, a cualquier precio, poder tener entre mis manos y frente a mis ojos esta estructura de cristal que veía aún muy poco claramente, o más bien presentía construirse de manera confusa» [22]. Y al escuchar al "maestro incomparable" [23] se hizo la luz: «Y lo que entonces sucedió, al escucharlo; no, al comprender esta frase, no fue sino esto: el cristal estalló en pedazos en un abrir y cerrar de ojos, para que se dejase ver una forma totalmente clara» [24]. A quienes han estudiado los procesos de la ratio y el intellectus no les será difícil descubrirlos en estas expresiones metafóricas.

En 1967, ya con sesenta y tres años, en Noch wußte es niemand, la autobiografía de sus primeros años, vuelve a hablar de esa visión instantánea y unificadora que le despertó la palabra de Guardini: «Exactamente en ese mismo instante me sucedió que aquellos materiales elaborados, que desde hacía tiempo sentía que pujaban hacia su configuración en medio de las aguas turbias de un penoso cavilar, como por un toque de magia se ensamblaron en una forma cristalina. De una sola vez, en una única palabra clara, pude aprehender todo lo confusamente presentido» [25].

Y finalmente, ya anciano, al publicar en 1991 una Autopresentazione en la revista Filosofia Oggi, habla nuevamente de un unico e indimenticabile istante, como suena la idea en la lengua del Dante [26]: «en aquellos años de estudio bastante intenso había llegado a la pista de un concepto que me parecía encontrarse en los fundamentos primeros de la concepción de vida de Tomás de Aquino, sin que él lo hubiese formulado explícitamente. Pero en un instante único e inolvidable me encontré en condiciones de hacerlo. Algunas frases pronunciadas por un hombre admirado desde hacía años hicieron que el concepto asumiese imprevistamente una clara configuración».

¿Qué hizo tan fecundo este encuentro para Pieper?. Esta exposición ensaya una respuesta no sólo a partir del testimonio del propio filósofo de Münster, sino también a partir de nuestra propia lectura de aquella meditación de Guardini, «Sobre Goethe y Tomás de Aquino y sobre el espíritu clásico», contemplada en contraste con algunos puntos salientes del pensamiento de nuestro homenajeado de hoy.


3. Una palabra única

Ateniéndonos ante todo a lo dicho por Pieper, lo central de la inmensa influencia de aquel encuentro se resume en esa ‘palabra única’. Ya había comenzado a estudiar a Tomás en el Gimnasium Paulinum, por indicación de un «profesor particularmente venerado» [27], que le aconsejó leer el comentario al Prólogo del Evangelio de San Juan. Al producirse el encuentro de 1924, el joven Josef tenía veinte años. Hacía cuatro que escuchaba a Guardini en las jornadas de Quickborn en Rothenfels, y ya estudiaba filosofía en Münster. Leía ávidamente la Summa, y había concebido el plan de exponer un pensamiento fundamental de su autor acerca del recto vivir del hombre [28]. Pero fue recién cuando este pensamiento fue expresado por Guardini que se hizo totalmente claro en la mente de aquel joven, con la particular fuerza con que ciertas experiencias son vividas cuando se tiene 20 años [29]. La ‘palabra única’ dice: Alles Sollen gründet im Sein, Todo deber ser se funda en el ser. Y cada vez que Pieper recuerda este momento, en los tres lugares y años mencionados, 1955, 1967, 1991, curiosamente no cita a Guardini, sino que se cita a sí mismo.

Tomemos por ejemplo su homenaje de 1955, dirigido directamente al maestro. Podría haber utilizado allí los términos exactos de Guardini, pero se excusa de haberlos olvidado en su literalidad [30]. Podría haberlos tomado de su ejemplar del n. 5 de Die Schildgenossen, la revista del movimiento, pero argumenta «no tener el cuaderno a mano» [31]. ¿Por qué no citar directamente el texto publicado por su propio autor desde el recuerdo, en la colección In Spiegel und Gleichniß de 1932?. Que Pieper conocía esta publicación se desprende de sus palabras: «Usted mismo ha hablado más tarde de aquel homenaje a Goethe como de un momento particularmente feliz» [32].

Pero no. Extrañamente, cada vez que recuerda este momento... ¡se autocita!. ¿Significa esta decisión la sugerencia de que su manera de decirlo es mejor?. Más bien parece decir: ésta es la forma en que su palabra ha quedado hondamente grabada en mi espíritu en aquel momento inolvidable. En los tres lugares reproduce la frase inicial de su trabajo de doctorado, Die ontische Grundlage des Sittlichen nach Thomas von Aquin, de 1928, que constituiría luego, bajo el título de Die Wirklichkeit und das Gute, su primer libro. «Son las proposiciones con las que comienza mi primer trabajo, que ahora estaba en condiciones de escribir "gracias a una única palabra"...suya» [33].

Estas proposiciones nos son familiares: «El deber ser se funda en el ser. La realidad es el fundamento de lo ético. El bien es lo conforme a la realidad. Quien quiera conocer y hacer el bien debe dirigir su mirada al mundo objetivo del ser. No al propio "sentimiento", no a la "conciencia", no a los "valores", no a los "ideales" y "modelos" arbitrariamente propuestos. Debe prescindir de su propio acto y mirar a la realidad» [34].

No se trata de una tesis de juventud que luego fuera abandonada. Pieper sostiene este vigoroso realismo del obrar a lo largo de toda su vida –desde los ensayos sobre las virtudes hasta las obras de madurez, en las que se vuelve constantemente a este "pensamiento fundamental"-, como se puede ver, por ejemplo, cuando en El concepto de Pecado, de 1977, se explica que definir al pecado como actus contra rationem significa caracterizarlo como una contradicción a las exigencias de la realidad objetiva [35].

Es digno de meditación que no aprendiera a leer este realismo vivido en el Doctor Communis de la mano de un tomista, sino a partir de sus propias lecturas de Tomás [36] y con la ayuda inestimable de un buenaventuriano, o de un agustiniense... si es que Guardini se deja encerrar como discípulo de un único maestro... ¿acaso no era el gran pensador cristiano nacido en Verona también discípulo de Tomás, muy a su manera?... piénsese no sólo en las palabras de aquella noche en la Goethefeier, sino también en el muy tomista (y aristotélico) principio anima forma corporis como espíritu de la liturgia. O también en sus palabras acerca de Tomás nada menos que en su libro dedicado a san Agustín [37].

¿Cuáles fueron las palabras que escuchó Pieper en aquél unico e indimenticabile istante, acerca de la actitud "clásica" común a dos figuras tan diferentes como Santo Tomás de Aquino y Goethe?. Hoy queremos escucharlas nosotros del propio Guardini:

«Esta mentalidad está abierta a la esencia de las cosas. Tiene un profundo respeto. No establece ningún sistema despótico según el cual deba regirse la vida, sino que se deja llevar por el orden que en ella misma actúa. Pues esta mentalidad afirma en las cosas una profunda razón que procede del Creador, y cultura significa para ella percibir esta razón y darle espacio a través del obrar. ¡Qué gran expresión para esta mentalidad, cuando Tomás, a la pregunta acerca de qué es lo moral, responde "hacer el bien"!. Entonces viene la pregunta ulterior: ¿en qué consiste el bien?. Y él contesta: "aquello en cada caso racional". Pero esto "racional" no tiene nada que ver con un árido racionalismo. Más exactamente traducimos nosotros gustosos la palabra por "lo esencial". Aquí no se trata de erigir en primer lugar un valor, sea la justicia, o el desprendimiento, o cualquier otro que conjeturemos aquí o allí, de manera que "bueno" sea aquello que se deriva de él, sino que el ser mismo será interrogado: ¿Qué es?. ¿Qué está sucediendo?. ¿Qué situación se presenta?. ¿Qué se hace evidente aquí y se destaca como adecuado a la esencia, como exigencia correspondiente a la razón de lo existente?.

Quizá se pueda decir que se trata en última instancia de una actitud que parte del ser; afirma el primado del Logos sobre el Ethos y, más aún, el del Ser sobre el Obrar. La esencia más profunda de esta actitud no es el atrevimiento, ni lo trágico de la acción heroica, sino un profundo respeto por el orden intrínseco de las cosas» [38].


4. Correctivos frente a malinterpretaciones del realismo

Acaso ha sido este principio, expresado por Guardini en más de una ocasión [39], pero más insistentemente reiterado por Pieper, el que mayores cuestionamientos trajo hacia nuestro filósofo, incluso entre los tomistas. ¿Por qué este realismo tan "cosista"?. ¿Por qué este rechazo de los "ideales", de los "valores", de la "conciencia moral"?. Si se preguntara a este expositor, diría que no existe aquí ningún rechazo ni de los valores, ni de los ideales, ni de la conciencia moral... sino en todo caso una fundamentación objetiva y no "idealista" ni "arbitraria" de estos valores, de estos ideales y de nuestra propia conciencia: una fundamentación de todo ello en la riqueza exuberante de la creación divina, actual y potencial, real y virtual. Quien está detrás de este Tomás que afirma que la medida objetiva de la prudencia es ipsa res [40], es "Tomás del Dios Creador". Y quien está detrás del Pieper de Die Wirklichkeit und das Gute es el mismo Pieper de Kreatürlichkeit (1974), que eligió, como G. K. Chesterton, este apodo, Thomas a Creatore, como el que mejor describía al "Doctor Común" [41].

En el intento de responder desde el propio Pieper a estas críticas a su realismo nos permitiremos ir más allá de lo dicho por él al recordar a su maestro, comparando otras partes de la célebre meditación de la Goethefeier con ciertos aspectos centrales del pensamiento de nuestro homenajeado de hoy que constituyen condición sine qua non para interpretar fielmente su realismo ético.

Nuestra hipótesis es que esos otros párrafos de la reflexión de Guardini, pese no ser mencionados por Pieper, pueden haber ejercido sobre él una impresión casi tan honda como aquella frase: «el obrar se funda en el ser», ayudándolo a alejarse, desde el principio, de todo realismo "fácil" según el cual las cosas se entregaran, por así decirlo, en total disponibilidad a cualquiera, y en su totalidad, sin secretos.

Se trata de un "correctivo", en términos del propio Pieper, para toda posible malinterpretación del realismo [42]. Este correctivo se puede comenzar a buscar en el párrafo con que Guardini comienza su reflexión sobre el espíritu clásico: las palabras sobre la mirada pura y el oyente callar. Y termina de encontrarse en las palabras con que se anuncia el final de la reflexión, que nos hablan del sentido clásico de la profundidad.


5. La "mirada pura"

Comencemos con la "mirada pura". Todos recordarán la cita bíblica con que comienza esa pequeña joya que se denomina Über die Klügheit, Sobre la Prudencia: «si tu mirada es simple, tu cuerpo entero se llenará de luz» (Mat. 6, 22). Escuchemos a Guardini:

«A ello pertenece sobre todo la manera como miran el mundo, a saber, con una mirada totalmente abierta, que propiamente no "quiere" algo -que esta cosa sea de esta manera, que aquella de tal otra, que la tercera no sea en absoluto-. Esta mirada no hace violencia a cosa alguna. Pues puede existir una violencia ya en el modo del mirar; un modo de aprehender las cosas en la mirada, que selecciona, deja pasar, subraya y atenúa. Esta manera de mirar hace que el ser vivo en crecimiento, el hombre, comience a aproximarse a los acontecimientos de la existencia prescribiendo de antemano cómo deben ser para que el que mira encuentre confirmada en ellos su propia voluntad. La mirada a la que aquí me refiero, en cambio, tiene el respeto de dejar a las cosas ser lo que en sí mismas son» [43].

Se habla de una actitud fundamental ante la realidad, condición previa para que ésta nos sea dada y pueda así orientar nuestra acción. Pieper ya mencionaba esta actitud en Die Wirklichkeit und das Gute: «La voluntad ha de desarrollar una inaudita actividad al dejarse determinar en el conocer únicamente por la cosa, al ser objetiva, al forzarse a sí misma al silencio, al pasar desapercibida y, mediante ello, poder percibir» [44]. Esa "identidad entre el espíritu y la realidad" de la que allí se habla, esa experiencia según la cual «intellectus in actu et intellectum in actu sunt unum» [45], no es algo a lo que acceda cualquiera de manera "fácil" ni "cómoda", como dice también Guardini en Klassischer Geist: «Pero esto no significa comodidad alguna; esta evidencia descansa sobre una seria disciplina. El modo de ser clásico se desarrolla sólo mediante una continua renuncia» [46].

Este es el momento propicio para recordar que aquel día no se celebraba principalmente a Tomás, sino a Goethe. ¿No habrá sido también esta "experiencia fundante" del joven de veinte años la que lo abrió a ese otro y sorprendente Goethe, interior y silencioso [47] que descubriera más tarde leyendo su correspondencia?. Guardini no sólo lo ayudó a leer a Tomás y a rescatar en él esas joyas tan particulares como son sus fórmulas, verdaderas ventanas a lo real, como son presentadas, por ejemplo, en el Thomas-Brevier. También parece haberle enseñado a leer a Goethe y a descubrir en el gran poeta este espíritu clásico más allá de su iluminismo, más allá de su romanticismo, incluso más allá de su anticristianismo. Y también tenemos fórmulas maravillosas de Goethe citadas a lo largo de la obra de Pieper, ¡e incluso un Goethe-Brevier!. Léase si no la selección Auf Goethebriefen Notiert, al final de Über das Schweigen Goethes, el escrito calificado por Guardini como pequeña obra maestra, junto con Musse und Kult, en la nota de El Poder en que recomienda las obras de Pieper, «tan sabias como benéficas» [48]. El otrora silencioso escucha adolescente debió experimentar un sano orgullo al ver al antiguo maestro recomendando su obra, algo que, como se sabe, Guardini no solía hacer frecuentemente.

Sí, se habla aquí ante todo de esa actitud hacia lo real que Goethe expresa con una de las fórmulas preferidas por Pieper: «en el obrar y en el hacer, se trata ante todo de que los objetos se aprehendan puros y sean tratados según su naturaleza» [49], difícil decirlo mejor que quien es poeta también en la prosa. Esta mirada pura para mirar la creación y a Dios presente en ella [50], condición para tratar a los objetos según su naturaleza, fue así descripta por el viajante italiano en una carta a Herder desde Roma: «Mi tarea de contemplar y leer todas las cosas como son, mi lealtad a dejar al ojo ser luz, mi completo abandono de toda pretensión, me hacen totalmente feliz aquí, en el silencio» [51].

Excelentemente descripta por Goethe, dice Pieper, pero mejor realizada por Santo Tomás, donde el adjetivo no es repetido rutinariamente, casi como una carga para el nombre, que muchas veces el filósofo de Münster gusta nombrar sólo, en familiaridad y calidez -Tomás, simplemente-, sino con toda la fuerza de su significado. La santidad de Tomás estriba, entre otras virtudes, en haber realizado en sí aquél puro mirar que el poeta describe maravillosamente: «Tomás no sólo afirmó siempre, por cierto al igual que Goethe, que el conocimiento de la realidad, que la contemplación de la realidad estaba unida a una exigencia de pureza, sino que también realizó esa condición en sí mismo. Parece ser que como persona era de una inusitada simplicidad» [52]. Y un Pieper casi octogenario va más allá, atribuyendo al propio maestro en cuyo nombre él mismo era premiado, en 1981, esa misma simplicitas: «El convencía desde el primer instante: mediante una casi increíble simplicidad tanto del comportarse como del exponer, que sin embargo no simplificaba nada sin estar autorizado a ello; mediante una actitud que quizá sólo puede ser denominada justamente mediante la palabra bíblica "simplicitas"» [53].

Y nosotros nos preguntamos: ¿No es Pieper también discípulo de Guardini en cuanto a esta simplicitas?. Sin atrevernos a hablar de nuestro autor como persona, ¿no es la simplicitas rasgo esencial de su filosofía, como la que Guardini le confiesa en una carta personal haber procurado ejercer: «philosophia secundum modum simplicitatis»? [54].


6. El silencioso escuchar

Pero no se trata sólo de un "mirar puro", se trata también de un silencioso escuchar y obedecer. Y aquí encuentra todo su sentido su tesis preferida entre todas las escritas por Guardini, a quien luego leyó y citó abundantemente [55]: Der Wortcharakter der Dinge, el carácter de "palabras" que tienen las creaturas: «También esta aprehensión de la realidad mediante el conocimiento puede ser concebida como captación de un hablar divino, puesto que las cosas poseen "carácter de palabra", en virtud de haberse originado en el logos creador de Dios» [56], nos dice en el ensayo sobre la Fe, voces Verbi, como explica el propio Tomás en su comentario a las Sentencias.

Es precisamente en Über das Schweigen Goethes [57] donde este carácter de "palabras" de las cosas se manifiesta como fundamento del "oyente callar" (das hörendem Schweigen), que no vacila en atribuir al poeta: un «callar abierto y oyente, hasta las honduras del yo, para el lenguaje de las cosas existentes» [58]. Y que la mirada pura y el escuchar silencioso confluyen en una misma actitud se muestra en el hecho de que es justamente allí donde Pieper cita la carta a Herder en la que se habla de contemplar y leer todas las cosas como son, de dejar al ojo ser luz, de abandonar toda pretensión. En otro lugar agrega: «Al oyente silencioso, y sólo a él, se le abre el mundo; y cuanto más silenciosamente escucha, tanto más puramente puede él descubrir la realidad» [59].

Antes decíamos que el realismo no es un cosismo. Y esto se debe a que las cosas son algo más que "cosas", son "verdaderas", es decir, algo que «el término ‘real’ no llega a designar expresamente» [60]. Al decir que las cosas son "verdaderas", «con ello se significa ciertamente una cualidad de las propias cosas, porque las cosas tienen su origen en el boceto creador del Logos de Dios. Ellas mismas son algo pensado e incluso algo hablado, son como palabras: tienen el mismo "carácter que las palabras", según se expresa Guardini; son luminosas, lúcidas y abiertas, asequibles y —por así decirlo— trasparentes» [61]. Aquí queda totalmente claro: si las cosas son palabras, si a través de ellas nos habla un Creador personal, pensante y amante, si ‘res naturalis inter duos intellectus constituta est’ [62], entonces la realidad tiene estructura dialógica y nuestra relación con las cosas es, en una instancia de última profundidad, el encuentro a través de ellas con un ser personal: se trata del encuentro entre dos ‘sujetos’ de conocimiento, zwei Erkenntnissubjekte [63].

Y este encuentro es ante todo un escuchar y obedecer. Si se observa con atención, ya en Klassischer Geist Guardini enunciaba in nuce su tesis del "carácter de palabras" de las cosas, vinculada con la escucha y la obediencia. La actitud clásica, decía entonces, implica una «obediencia ante la llamada esencial del Creador desde el ser de aquello que él ha creado» [64]. Por eso, describiendo a aquellos que poseen "espíritu clásico", agrega: «cuando estos hombres miran, allí se despliega ante su mirada la cosa. Cuando obran, es como si se viera liberado el orden intrínseco de la existencia. Pues su obrar es un escuchar y obedecer, ein Horchen und Gehorchen» [65]. El alemán recoge aquí esa sabiduría del latín, que funda el obedecer (ob-audire) en el escuchar (audire) la realidad que tenemos enfrente, y tras ella, a Dios que nos habla [66].


7. Un abismo de luz

Antes habíamos dicho: no se trata de un realismo "fácil". Las cosas no se entregan en absoluta disponibilidad, a cualquiera. Es menester una actitud espiritual previa, una mirada limpia, un silencioso escuchar y obedecer. Ahora decimos: las cosas no se entregan a ninguno de nosotros en su totalidad, sin secretos. El "realismo del conocer" que fundamenta un "realismo del obrar" implica todo lo contrario de un conocimiento exhaustivo. Quien se acerca a las cosas con esta expectativa inevitablemente las aleja. Ellas son cognoscibles pero no "encerrables", y sólo el que las mira con esta conciencia puede penetrarlas en alguna medida: Unbegreiflichkeit der Dinge. El Pieper de Die Wirklichkeit und das Gute es también, inseparablemente, el Pieper de Unaustrinkbares Licht, para quien iniciarse en el conocimiento "objetivo" de la realidad es iniciar un camino que tiene la estructura de esperanza [67] del homo viator, debido a la "espesura" luminosa e inabarcable en la que se adentra: «Para Tomás, la inabarcabilidad y la cognoscibilidad de las cosas tienen precisamente el mismo origen... La raíz común es, llevada a su formulación más breve, la creaturidad de las cosas: que el proyecto, las imágenes originarias de las cosas habitan en el Logos divino. Porque las cosas han surgido del ojo de Dios, por ello ellas mismas son total y precisamente logo-formes (logos-artig), esto es, luminosas y lúcidas hasta su fundamento. Es su origen en el Logos lo que hace que las cosas sean cognoscibles para el hombre. Y porque, por otra parte, tienen su origen en este mismo fundamento, reflejando una luz absolutamente infinita, es que las cosas son inabarcables. No es el caos ni la oscuridad lo que hace inabarcables a las cosas. Quien, por lo tanto, se pregunta filosofando por la esencia de las cosas, llega, justamente en tanto alcanza su objeto, hasta un Abismo insondable, pero un abismo de luz; inicia, dado que preguntándose por la esencia de las cosas también se pregunta por su Proyecto y por su imagen originaria, un camino por principio interminable» [68].

Quisiera en este momento volver a 1955. En el sentido homenaje, el discípulo se admira ante el maestro meditando acerca de «cuán intensamente debía haber acogido en sí su palabra» [69]. Y más abajo le comenta: «Ud. va a coincidir conmigo en esto: el maestro enseña de la manera más lograda cuando el oyente hace de tal manera suya la enseñanza, que hasta olvida su origen y con él al mismo maestro. Y me sorprendería mucho, si no hubiera sido de su boca que escuché por primera vez las grandiosas palabras: “No se preocupen por Sócrates, preocúpense por la verdad”» [70].

Hemos visto que Pieper recuerda con particular nitidez la enseñanza sobre el fundamento del obrar en el ser, y al maestro del que la recibió. Pero teniendo en cuenta estas palabras, dirigidas al mismo maestro... ¿No sería posible que "éste" Pieper, el del abismo insondable de luz, el mismo del "elemento negativo" [71], así como también aquel de la "mirada pura" y del ‘silencioso escuchar’ el lenguaje de la creación y al Dios que habla a través de ella, hubiera recibido la inspiración, en cuanto a estas cuestiones decisivas, de lo que se dijo en aquel atardecer respecto del ‘espíritu clásico’?. Tal vez hizo tan suyas estas verdades, que olvidó su origen y se despreocupó de su Sócrates, siguiendo su propio consejo. O quizá el deslumbramiento ante aquella ‘única palabra’, Alles Sollen gründet im Sein, le impidió registrar con cuánta fuerza se grabaron en él estas otras. Pero lo cierto es que en aquel atardecer se habló con gran hondura del fondo luminoso del ser, y algunos ecos de esta maravillosa meditación resuenan, muchos años después, en las palabras de Pieper que acabamos de escuchar:

«Así se llega finalmente a una última cuestión: qué significa para esta manera de ser la profundidad.

Existe una profundidad que radica en la impenetrabilidad. Significa que el hombre no puede ir más allá: que algo yace en el abismo, o en la oscuridad, o en una altura inaccesible, o en el torbellino. Consiste en lo enorme; en el sobrepasar la medida; en la superación de los límites. Pero existe otra profundidad; aquella que radica en la claridad, la clásica...

¿Existe algo más profundo que la luz totalmente pura?. Para Novalis lo último era la noche; también para Miguel Angel. Esto es profundidad en el otro sentido. Su opuesto significa la fácil luminosidad que equivale a superficialidad. En cambio, quien posee la actitud clásica ve que no puede acercarse a nada más abismal que la claridad de ciertos atardeceres en los que todas las cosas están saturadas de luz. Esto es lo que le estremece, y su corazón palpita ante la insondabilidad de aquello que se renueva tan rigurosamente y es tan transparentemente diáfano. Esta última profundidad se le abre en la columna de formas puras, o en un vaso griego. De San Francisco de Sales se cuenta que quedó totalmente admirado al encontrarse con Santa Juana Francisca de Chantal: pues mirar a través del agua cristalina de un pequeño arroyo y ver allí cada pequeño guijarro es cosa deliciosa; pero cuando un mar es perfectamente claro, pero a la vez tan profundo que la mirada no puede penetrar hasta el fundamento, él nos hace estremecer. Lo mismo le había sucedido a él con esta mujer: su esencia se le había hecho perfectamente transparente, pero de una claridad en la cual se abría una profundidad inagotable. Esto es clásico» [72].

¿No es el Abgrund von Licht, el abismo de luz, de "unaustrinkbares Licht", es decir, de una luz que no podemos ‘beber’ hasta agotarla, lo mismo que se revela en la profundidad de la luz totalmente pura, o en la descripción de la esencia de Santa Juana Francisca, una claridad que se abre a una profundidad inagotable?.


8. Nuestros veinte años

Pieper se pregunta, dirigiéndose a Guardini, «si realmente alguna vez participaremos nuevamente de conocimientos tan movilizadores y penetrantes, hasta el fondo del alma, como aquellos que, cuando teniendo veinte años, escuchamos con devoción en la palabra de un amado y venerado maestro» [73].

Esta virginidad del espíritu; esta sensibilidad plena de energía receptiva propia de los veinte años explica, subjetivamente hablando, que las palabras del "amado y venerado maestro" calaran tan hondo en el alma hambrienta de este joven. Esta apertura juvenil pudo escuchar verdades que se hicieron "carne y sangre" en él –para hablar con Edith Stein [74]-, de tal manera que nunca se borraron y lo alimentaron hasta muy avanzada su vida, seguramente hasta sus 93 años.

Ahora bien, quisiera terminar esta reflexión con un testimonio personal. Nosotros también, en esta casa, tuvimos maestros amados y venerados. Y también tuvimos veinte años. El que habla, personalmente, adhirió particularmente a uno de ellos [75], cuyas "palabras únicas" iluminaron una búsqueda personal de apertura de horizontes. Este maestro es quien introdujo los pequeños ensayos de Pieper sobre las virtudes en Argentina, allá por la década del cincuenta, y de éste maestro escuchamos por primera vez la palabra del realismo vivido, la palabra de Pieper y Guardini: todo deber ser se funda en el ser, el ser es el fundamento del vivir, en el obrar debemos tratar a los objetos ‘de acuerdo con su naturaleza’. Hace treinta años, allá por 1974, barruntábamos con nuestro incipiente y pobre alemán en los pasillos de esta facultad esbozos de traducciones de Die Wirklichkeit und das Gute, que interrumpimos apenas supimos de su publicación en castellano.

Este maestro nos enseñó que más allá de las diferencias entre Pieper y Guardini, o entre Tomás y Buenaventura, o entre Agustín y Bernardo, existe una profunda coincidencia que se puede denominar con las palabras con que Romano Guardini titula un pequeño y sabroso ensayo: realismo cristiano, christliche Realismus [76]. Y para nosotros, que amamos ese christliche Realismus; para nosotros, que tratamos de vivir según esa "estructura de esperanza" del conocer y procuramos seguir estas huellas, sin abandonar jamás el esfuerzo de penetrar una y otra vez por los senderos de ese Orden que es también Misterio [77], aquel encuentro del 28 de agosto de 1924, hace casi ochenta años, constituye un hecho luminoso, como lo había sido para Guardini, eine helle Sache!. Y un fuerte impulso, bedeutende Fördernis, como lo fue para Pieper. Quienes hemos bebido, a través de una tradición que superó los límites geográficos, de estas mismas fuentes, no podemos menos que celebrar que aquella tarde, en la Rittersaal del Castillo, ese joven hambriento de verdad escuchara, silencioso, obediente, y con simplicitas en la mirada, palabras que en él se hicieron fecundas, y, gracias a él, también en nosotros.



* Catedrático de la Universidad Católica Argentina



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Notas

[1] Berichte über mein Leben, Autobiographische Aufzeichnungen, Patmos Verlag, Düsseldorf 1984, p. 135. Las traducciones del texto alemán al castellano son del autor de este trabajo, salvo cuando se indique lo contrario.

[2] "Als Obersekundaner, seit einiger Zeit Mitglied des "Quickborn", bin ich, sechzehn Jahre alt, zum ersten Mal Romano Guardini begegnet. "Begegnung" ist natürlich ein etwas hoch gegriffener Name für das schlichte Faktum, daß ich damals diesen Mann zum ersten Mal aus einiger Entfernung gesehen habe - als einer von mehreren Hundert Jungen und Mädchen, die im Innenhof der Burg Rothenfels am Main dem zu uns Redenden zuhörten, schweigend und fasziniert. Das war im August 1920", Guardinis gewaltlose Revolution. Ansprache zur Verleihung des Romano-Guardini-Preises in München am 29.03.1981, en: zur debatte 11, hrsg. von der Katholischen Akademie München, München 1981, p. 3. En este discurso Pieper comenta sus experiencias con Guardini en Rothenfels en general, sin mencionar el 28 de agosto de 1924, día del acontecimiento en el que se centra nuestra reflexión. En adelante citaremos: Guardinis gewaltlose Revolution, y la página correspondiente.

[3] "Sie können es nicht wissen, hochverehrter Romano Guardini, wie oft ich zwischen meinem sechzehnten und meinem, sagen wir, dreiundzwanzigste Lebensjahr zu Ihren Füßen gesessen habe... Sie können es nicht wissen, weil Ich jene sieben Jahre hindurch ein konsequent wortloser Zuhörer geblieben bin", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, Romano Guardini zum 70. Geburtstag, en: Tradition als Herausforderung. Reden und Aufsätze, Kösel-Verlag, München 1963, p. 321. En adelante citaremos: Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, y la página correspondiente.

[4] H-B Gerl (Romano Guardini, Leben und Werk, Grünewald, Mainz 1984, p. 168) cita las bellas palabras de G. en Wehender Geist, p. 86, en que describe algo nostálgico aquellos encuentros: "Wir stellten in den rechten hinteren Ecke Bänke ins Geviert, eine Kurze auf dem Boden, und nun was Schön! Draußen funkelten die Sterne über dem tiefen Maintal. Der Saal war dämmrig, bald dunkel. So viele wir waren, wir fühlten uns doch eins. Der warme Schein der Kerze hielt den Kreis zusammen und bildete den äußeren Ausdruck für die Stimmung des Geistes und herzens, die alle band. Ja es war eine Gemeinschaft, nicht wahr? Alle eins in der Gesinnung und eins im Schaffen…Wenn einer etwas Schönes sprechen konnte, so war ihm das von den fordernden Augen aus dem Geiste gerufen worden. Jeder Gedanke war die Antwort auf eine Frage. Was der eine sagte, nahm ein anderer auf und führte es weiter…".

[5] En la autobiografía de sus primeros años (Noch wußte es niemand, Autobiographische Aufzeichnungen , Kösel-Verlag, München 1976) relata Pieper este reencuentro casual con Guardini en Rothenfels, en 1936 y lo describe como una alegría totalmente inesperada: "eine ganz unerwartete Freude": "Zum ersten Male gab es, hin und her, ein wirkliches Gespräch mit dem bislang nur aus der Ferne Verehrten. Vom ersten Augenblick an sind wir beide ‘mitten darin’ ", p. 139. En adelante citaremos: Noch wußte es niemand, y la página correspondiente.

[6] "Erst selbst viel später, nachdem Ich selbst schon einige opuscula dan der Tag gebracht hatte, sind wir dann einander begegnet, zum ersten Male von beiden Seiten einer den anderen", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 321.

[7] "Bei jenem ersten Treffen war ich, wie gesagt, sechzehn Jahre alt. Obwohl ich in den folgenden Jahren noch dreimal auf einer Burgtagung in Rothenfels, also in seiner Nähe, war und obwohl ich 1926/27 als Berliner Student seine Vorlesungen besuchte, hat es noch einmal ganze sechzehn Jahre gedauert, bis ich Guardini zum ersten Mal angesprochen habe... Sechzehn Jahre nach 1920: das war 1936, das dritte Jahr der nationalsozialistischen Herrschaft. Ich hatte schon einen Sohn; ein halbes Dutzend Schriften waren bereits von mir an den Tag gebracht worden", Guardinis gewaltlose Revolution, p. 4.

[8] "Zum ersten Mal wurde uns zu Sinn gebracht, was ein "heiliges Zeichen" wahrhaft ist und soll. Zum ersten Mal haben wir das schon Jahrtausende alte Wort "anima forma corporis" gehört und gedeutet bekommen: Die Seele sei die von innen her den Leib prägende Kraft, so daß es im Menschen nicht "Geistiges" gibt, das rein innerlich bleiben könnte; dieses drängt vielmehr in die leibhaftige Gestalt. Ebenhierin gründet das sakramentale Leben der Kirche, vor allem die gleichfalls in symbolischem, das heißt leibhaftigem Tun vollzogene heilige Handlung, in der sich die sichtbare göttliche Gegenwart, von der Theologie und Predigt bestenfalls reden, als Realität ereignet", Guardinis Gewaltlose Revolution, p. 4. Palabras muy semejantes pueden leerse en Noch wußte es niemand: "Aprendimos a concebir qué es en verdad un mostrar sagrado...l a celebración del misterio que acontece como realidad - Wir lernten begreifen was ein "heiliges Zeichen" in Wahrheit ist und daß… im sakramental-kultischen Vollzug der Mysterienfeier das als Realität geschieht", p. 42.

[9] "Das uns am tiefsten Bewegende aber war, daß wir uns aufgefordert, ermutigt und befugt sahen, diese uns ganz und gar einleuchtenden Wahrheiten sogleich in leibhaftige Wirklichkeit umzusetzen, sie also im buchstäblichsten Sinn des Wortes zu "realisieren" ", Noch wußte es niemand, p. 42.

[10] Vid. J.H. Newman, Grammar of Assent, Image Books, New York 1955, donde desarrolla especialmente este concepto. Vid. También el comentario de H.U. Von Balthasar a to realize en Gloria, I: La percepción de la forma, Encuentro, Madrid 1985, p. 155.

[11] Vid. Romano Guardini, La vida de la Fe, Lumen, Buenos Aires 1989, p. 118-119: "Hay allí una experiencia, la más profunda de todas: que las realidades santas se vuelvan realidades. Es lo que el Cardenal Newman quería expresar cuando hablaba de la "realización", entendiendo con ello que esas realidades abandonan los dominios del pensamiento, de la intención, del querer, para volverse presencia viva, densidad real".

[12] Nur wer schweigt, hört, Fragmente, 3 (Über hörendes Schweigen).

[13] "Aus einer Ansprache im Rotherfelser Rittersaal, die Sie, glaube ich, sogar improvisiert hatten", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 322.

[14] "Das war doch eine helle Sache, unsere kleine Goethefeier auf Burg Rothenfels am 28. August 1924 –jene kurze Stunde, in welcher Rede, Dichtung und Musik so reich und klar zussammenklangen", Romano Guardini, Von Goethe und Thomas von Aquin und vom klassischen Geist, In Spiegel und Gleichniß, Grünewald, Mainz 1932, p. 21.

[15] "Wohl tieferer als jede andere", H-B Gerl, op. cit. p. 189.

[16] "Se quindi mi posso definire un autodidatta della filosofia, è bene aggiungere qualche precisazione", J. Pieper, Autopresentazione, Filosofia oggi, Anno XIV, Nº 53, F. 1, 1991, p. 37.

[17] "Diese Rothenfelser Tagung ist mir…zu einem unvergleichlichen Glucksfall geworden", Noch wußte es niemand, p. 68.

[18] "Jene Stunde freilich war auf besondere Weise von allen guten Geistern gesegnet", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 322.

[19] Vid. Noch wußte es niemand, p. 68.

[20] En El ocio y la vida intelectual, Ed. Rialp, Madrid 1970, p. 21 y ss.

[21] Bedeutende Fördernis dur ein einziges Wort: "Hier möchte ich von einen Augenblick sprechen, der mir, obwohl er über dreissig Jahre zurückliegt, völlig deutlich im Gedächtnis steht", p. 322.

[22] "Ich wollte den Zipfel, der mir äußerst wichtig erschien, den ich freilich noch nicht recht zu fassen bekommen hatte, ich wollte diese kristallische Struktur, die ich, höchst undeutlich noch, im Flüßigen sich bilden sah, mehr ahnte als sah –ich wollte dies um keinen Preis aus dem Griff und aus den Augen lassen", Ibid. p. 323.

[23] Noch wußte es niemand, p. 43: "Guardini war ein unvergleichlicher Lehrer".

[24] "Und was nun geschah, als ich Sie sprechen hörte, nein, als ich diesen einen Satz vernahm, das war nichts anderes als eben dies: der Kristall schoß im Nu zu klarer Gestalt zusammen!", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 323.

[25] "In eben diesem gleichen Augenblick geschah es mir, daß die gedankliche Materialen, die Ich seit langem schon in der trüben Lauge mühsamen Grübelns zur Formung drängen fühlte, wie unter einem zaubrischen Anstoß plötzlich zu kristallischer Gestalt zusammenschlossen. Mit einem Mal vermochte ich nun auch das verworren Geahnte ins deutliche Wort zu fassen", Noch wußte es niemand. Autobiographische Aufzeichnungen 1904-1945, p. 70. Escritas entre 1966 y 1969, las "notas autobiográficas" recién se publicaron en 1976. Vid. Noch wußte es niemand, p. 256 in fine.

[26] Autopresentazione, p. 38: "in quei primi anni di studio abbastanza intenso ero arrivato sulla scia di un concetto, che mi pareva di riscontrare nei fondamenti primi della concezione di vita di Tomasso d’Aquino, senza che questi l’avesse formulato esplicitamente. Ma in un unico e indimenticabile istante fui messo in grado di farlo. Alcune frasi pronunciate da un uomo ammirato da lunghi anni fecero sí che il concetto assumesse all’improvviso una chiara configurazione".

[27] Ibid. p. 37. De este profesor de filosofía del Gimnasium Paulinum, un ex dominico, Pieper nos habla largamente, sin darnos su nombre, en Noch wußte es niemand. Particularmente grata para él es la anécdota de aquel día en que el joven le mostró orgulloso sus lecturas de Kierkegaard. El maestro le respondió: «estos son pasteles, lo que se necesita es pan», y le aconsejó leer el comentario de Tomás al prólogo del Evangelio de San Juan. Vid. pag. 53.

[28] Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 323: "Ich hatte mich damals mit Begeisterung in die Summa Theologica hineingelesen, in deren zeiten Teil vor allem, der die Fundamente einer ethischen Lebenslehre entält. Schon hatte ich den Plan gefaßt, einen bestimmten Grundgedanken dieser Lehre vom Richtigsein des Menschen darzustellen, ihn in einer eigenen Arbeit zu interpretieren…".

[29] En Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 322, Pieper se pregunta "si realmente alguna vez participaremos nuevamente de conocimientos tan movilizadores y penetrantes hasta el fondo del alma, como aquellos que, cuando teniendo veinte años, escuchamos con devoción en la palabra de un amado y venerado maestro", p. 322. Más adelante volveremos sobre este pensamiento.

[30] "Ich könnte ihn nicht aus dem Gedächtnis wiederholen", ibid. p. 325.

[31] "Und das Heft der ‘Schildgenossen’ mit dem Bericht über jene Tage auf Rothenfels ist mir nicht zur Hand", ibid. p. 325.

[32] "Sie selber haben später von jener Goethefeier wie von etwas besonders Geglücktem gesprochen", ibid. p. 322.

[33] "Es sind die Sätze, mit denen meine erste Arbeit beginnt, die zu schreiben ich nunmehr in den Stand war ‘duch ein einziges Wort’ -von Ihnen", ibid. p. 324. Allí cuenta Pieper que fue en un viaje a Estados Unidos donde encontró, para su sorpresa, expresada por primera vez, en un manual biográfico-bibliográfico, esta conexión entre el tema de su tesis y la exposición de Guardini: "The plan to his first book was born during a lecture given by Romano Guardini at the Jugendburg Rothenfels on the main in 1924; the lecture was entitled ‘About classical spirit’ ", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 324.

[34] En este caso tomo la traducción de Ed. Rialp. El descubrimiento de la realidad, Madrid, 1974, p. 14. El texto tantas veces repetido por Pieper dice: "Alles Sollen gründet im Sein; das Gute ist das Wirklichkeitsgemäße. Wer das Gute wissen und tun will, der muß seinem Blick richten auf die gegenständliche Seinswelt; nicht auf die eigene ‘Gesinnung’, nicht auf das ‘Gewissen’; nicht auf die ‘Werte’, nicht auf eigenmächtig gesetzte ‘Ideale’ und ‘Vorbilder’. Er muß absehen von seinem eigenen Akt und hinblicken auf die Wirklichkeit".

[35] Vid. El concepto de pecado, Ed. Herder, Barcelona 1979, p. 52-53. Ya maduro, Pieper ejemplifica el gran principio mejor aún que cuando era joven: "Vale la pena reflexionar un momento sobre este metáfora "luz de la razón", que según parece está radicada en toda la tradición humana; y podemos incluso preguntarnos si se trata de una metáfora, de una expresión a manera de imagen. Sin duda "luz de la razón" no significa una luz substancial en sí, algo con contenido propio por lo que pudiera orientarse el hombre. Más bien, a través de la luz se hace visible otra cosa, distinta de ella misma, o sea, de la razón y del conocimiento; y esto otro, que ahora se ha hecho visible, es aquello por lo que uno puede orientarse. Quien se traza un camino a través de la selva virgen, quizá diga que se orienta por la luz (del sol o de la linterna que lleva consigo); pero en realidad se orienta por las cosas (los árboles, los desniveles, los obstáculos), que por la luz llegan a su visión".

[36] Vid. Noch wußte es niemand, p. 68.

[37] "Die allgemeine Bildung des christlichen Denkens mußte von anderswoher kommen: von Meistern, bei denen die Eigendichte des endlichen Seins ganz ursprünglich erfahren und zu ihrem Recht gebracht wurde. Ihr Führer ist Thomas von Aquin", Die Bekehrung des Aurelius Augustinus, Kösel-Verlag München 1959, p. 156.

[38] "Wie kommt das? Weil diese Sinnesart dem Wesen der Dinge offen ist. Sie hat Ehrfurcht. Sie macht keine gewalttätigen Systeme zurecht, nach denen das Leben sich richten soll, sondern läßt sich von der Ordnung leiten, die in ihm selbst wirkt. Für sie liegt in den Dingen eine tiefe Vernunft vom Schöpfer her, und Bildung bedeutet für sie, diese Vernunft zu vernehmen und ihr handelnd Raum zu geben. Welch großer Ausdruck für diese Sinnesart, wenn Thomas auf die Frage, was sittlich sein heiße, antwortet: ‘das Gute zu tun’. Kommt dann die weitere Frage, was denn das Gute sei, so erwidert er: ‘das jeweils Vernünftige’. Dieses Vernünftige aber hat nichts mit dürrem Rationalismus zu schaffen. Am richtigsten übersetzen wirn das Wort wohl mit ‘das Wesenhafte’. Hier wird nicht erst irgend ein Wert aufgestellt, der Gerechtigkeit, oder der Selbstlosigkeit, oder welcher immer und dann gefolgert: also ist ‘gut’ folgendes –sondern das Sein selbst wird befragt: Was ist? Was geschieht? Welche Situation liegt vor? Was ergibt sich aus alledem als wesensgemäße, der seienden Vernunft entsprechende Forderung? Vielleicht kann man sagen, es sei im Letzen eine Haltung, die vom Sein ausgeht; den Primat des Logos vor dem Ethos und vorher noch des Seins vor dem Tun behauptet. Das tiefste Wesen dieser Haltung ist nicht Kühnheit oder tragisches Heldentum, sondern Ehrfurcht von der inneren Ordnung der Dinge", Romano Guardini, Von Goethe und Thomas von Aquin und vom klassischen Geist, p. 23-24.

[39] Por ejemplo, en El Poder, Ed. Guadarrama, Madrid 1963, p. 115: "El hombre mismo es responsable del curso de la historia y de lo que acontece con la existencia del mundo y del hombre. El hombre puede hacer esto bien o puede hacerlo mal. Pero para poder hacerlo bien, tiene que estar dispuesto a adoptar de nuevo aquella actitud que ya Platón consideraba como el resumen de la obligación humana: la actitud de la ‘justicia’, es decir, la voluntad de ver la esencia de las cosas y de hacer lo que, desde esta esencia, resulta justo".

[40] I-II, q. 64, 3 ad 2, citado por Pieper, Prudencia y Templanza, Rialp, Madrid 1969, p. 48.

[41] Vid. Kreatürlichkeit. Über die Elemente eines Grundbegriffs (Zum 700. Todestag des Thomas von Aquin), en Buchstabier-Übungen, Kösel-Verlag München, 1974, p. 39.

[42] Vid. Über die Aktualität des Thomismus, en Unaustrinkbares Licht, Kösel-Verlag München 1963, p. 52.

[43] "Dazu gehört vor allem die Weise, wie sie in die Welt schauen, nämlich mit einem ganz offenen Blick, der eigentlich nie etwas ‘will’ –daß dieses Ding so sei, jenes anders, das dritte überhaupt nicht. Dieser Blick tut keinem Ding Gewalt an. Denn es gibt ja schon eine Gewalttätigkeit in der Weise des Sehens; eine Art, die Dinge ins Auge zu fassen, die auswählt, wegläßt, unterstreicht und abschwächt. Dadurch wird dem wachsenden Baum, dem Menschen, wie er seines Weges daher kommt, den aus sich hervorgehenden Geschehnissen des Daseins vorgeschrieben, wie sie sein sollen, damit der Blickende seinen Willen in ihnen bestätigt finde. Der Blick, den ich hier meine, hat die Ehrfurcht, die Dinge sein zu lassen, was sie in sich sind", Von Goethe und Thomas von Aquin und vom klassischen Geist, p. 22.

[44] El descubrimiento de la realidad, Rialp, Madrid 1974, p. 44.

[45] II C.G. 59, citado por Pieper, El descubrimiento de la realidad, Rialp, Madrid 1974, p.32.

[46] "Das bedeutet aber keine Gemächlichkeit; diese Selbstverständlichkeit ruht auf einer ernsten Zucht. Klassische Art gedeiht nur auf beständiger Entsagung", Von Goethe und Thomas von Aquin und vom klassischen Geist, p. 25.

[47] Vid. Über das Schweigen Goethes, Kösel-Verlag München 1962, p.11.

[48] Vid. El Poder, Ed. Guadarrama, Madrid 1963, pag. 145, nota al pie.

[49] "Im Tun und Handeln kommt alles darauf an, daß die Objekte rein aufgefaßt und ihrer Natur gemäß behandelt werden", Goethe, Maximen und Reflexionen, n. 530. Con esta cita se encabeza toda la obra Die Wirklichkeit und das Gute, junto con un pasaje de San Bernardo de Claraval.

[50] En Wahrheit der Dinge, Kösel-Verlag, München 1951, p. 48, Pieper explica que hacia finales del siglo XVIII se produjo una polémica entre lo que entonces se denominaba "espinozismo" y la doctrina del Deus extramundanus. En la confusión de esta polémica Goethe, junto con Herder y otros, cometieron el error de considerar al Cristianismo ortodoxo como partidario del Deus estramundanus. Pieper cita en este contexto un magnífico verso de Goethe, acercándolo a la frase de Tomás, Oportet quod Deus sit in omnibus rebus et intime (S. Th. I, 8, 1). El verso dice:
Waß wär’ ein Gott, der nur von außen stieße,
Im Kreis das All am Finger laufen liesße!
Ihm siemt’s, die Welt inm Innern zu bewegen,
Natur in Sich, Sich in Natur zu hegen,
So daß, was in Ihm lebt und webt und ist,
Nie Seine Kraft, nie Seinen Geist vermißt (Gott, Gemüt und Welt, WW p. 183)

[51] "Meine Übung, alle Dinge wie sie sind zu sehen und zu lesen; meine Treue, das Auge Licht sein zu lassen, meine völlige Entäußerung von aller Prätention, machen mich hier höchst im Stillen glücklich", Del 10 y 11 de noviembre de 1786. Citada en Über das Schweigen Goethes, p. 37; también en Escolástica, Ed. Castellana Filosofía medieval y mundo moderno, Rialp, Madrid 1973, p.138.

[52] Cito textualmente la versión castellana Filosofía medieval y mundo moderno, Rialp, Madrid 1973, p. 347. Ed. al. Thomas von Aquin, Leben und Werk, Kösel Verlag, München 1990, p. 172-173: "Thomas selber hat nicht nur, übrigens genau wie Goethe, immer behauptet, die Erkenntnis der Wahrheit, das Sehen von Wirklichkeit, sei an die Bedingung der Reinheit geknüpft, sondern er hat diesen Zusammenhang in sich selbst realisiert: ‘Ist dein Auge einfältig (simplex), dann ist dein ganz Leib im Licht’ (Mat. 6,22)".

[53] "Er vom ersten Augenblick an überzeugte: durch eine kaum glaubliche Einfachheit des Gehabens wie des Redens, die aber dennoch nichts unerlaubt vereinfachte; durch eine Haltung, die vielleicht nur durch das biblische Wort "simplicitas" zutreffend benannt werden kann (vgl. Mt 6, 22 b: "Ist dein Auge simplex - d. i. einfältig, unbefangen -, dann ist dein ganzer Leib im Licht")", Guardinis gewaltlose Revolution, p. 4.

[54] "Übrigens hat mir Guardini selbst später, in einem Brief, die Intention seiner schriftstellerischen Arbeit mit ebendiesem Wort benannt: Ihm schwebe eine ‘philosophia secundum modum simplicitatis’ vor", Guardinis gewaltslose Revolution., p. 4.

[55] Por ejemplo, en "Qué quiere decir ‘Dios habla’?", La fe ante el reto de la cultura contemporánea, Rialp, Madrid 1980, p. 140: "Puesto que la Palabra eterna de Dios no sólo es imagen del Padre, sino también modelo de la Creación, proyecto que abarca en sí todas las cosas, debería decirse también de la creación, si bien en un sentido no propio pero metafórico, que es algo dicho por Dios. Cito el Comentario de las Sentencias de Santo Tomás: Creatura non potest dici proprie verbum, sed magis vix verbi; sicut enim vox manifestat verbum, ita et creatura manifestat divinam artem; et ideo dicunt sancti, quod uno verbo deus dixit omnem creaturam; unde creaturae sunt quasi voces exprimentes unum verbum divinum (unde dicit Augustinus: omnia clamant: deus fecit). Así, referirse al "carácter de palabra de las cosas" (Guardini) es sólo una imagen, pero una imagen que da en el centro del tema". La cita de Tomás corresponde a In Sent. I d. 27, q. 2 art. 2.B ad 3. También en Über das negative Element in der Philosophie des heiligen Thomas von Aquin -publicado primero en francés en Dieu Vivant 1951, luego en Unaustrinkbares Licht, Kösel-Verlag München 1963, p. 21: "Und weil also die Dinge selber Gedanken sind und "Wortcharakter" besitzen (Wie Guardini sagt –Romano Guardini, Welt und person, Würzburg 1940), darum können sie, in einem durchaus exakten und auch sprachebräuchlich legitimen Sinn, "wahr" heißen".

[56] Las virtudes fundamentales, Rialp, Madrid 1980, p. 343.

[57] Kösel-Verlag München, 1962.

[58] "Wie vielgestaltig aber auch dieses Schweigen sowie seine unbewußten Würzeln und bewußten Motive gewesen sein mögen –ist es nicht jedesmal die Möglichkeit des Hörens, des reineren Vernehmens von Wirklichkeit, worauf es eigentlich abgesehen ist? Ist also das Goethe-Schweigen nicht vor allem anderern das Schweigen eines Hörendem?…dieses hörende, bis in die Tiefe des Ich für die Sprache der Seienden Dinge offene Schweigen ist gemeint, wenn der Italien-fahrer aus Rom an Herder von seiner "übung" berichtet, "alle Dinge wie sie sind zu sehen und zu lesen"; diese "Übung", so schreibt Goethe, und "meine Treue, das Auge Licht sein zu lassen, meine völlige Entäußerung von aller Prätention, machen mich hier höchst im Stillen glücklich", op. cit. pags. 36-37.

[59] "Dem also schweigenden Hörer aber, ihm allein, erschließt sich die Welt; und je schweigender er lauscht, desto reiner vermag er die Wirklichkeit zu gewahren". Josef Pieper, Fragmente, n. 3, Über hörendes Schweigen.

[60] La verdad de las cosas, ¿un concepto olvidado?, Revista Universitas, Stuttgart, vol. VII, nº. 4, 1970.

[61] La verdad de las cosas, ¿un concepto olvidado?, Revista Universitas, Stuttgart, vol. VII, nº. 4, 1970.

[62] Thomas v. Aquin, Q.D. De Veritate, q. 1 art. 2 c., citado en Pieper, J., Wahrheit der Dinge, Kösel-Verlag München, 1951, p. 51.

[63] Dice Pieper en Kreatürlichkeit: "Eben das nämlich besagt die Konzeption ‘Wahrheit der Dinge’: es gehöre zur Konstitution der Weltwirklichkeit im Ganzen, ‘zwischen zwei Erkenntnissubjekte, inter duos intellectus, gestellet’ zu sein, zwischen den strikten kreatorisch erkennenden göttlichen und den nachvollziehend kreatürlichen Geist" (op. cit. pag. 46). A continuación hace nuevamente referencia, como en tantos otros lugares, a la tesis de Welt und person.

[64] "Gehorsam gegen den wesenhaften Anruf des Schöpfers im Sein dessen, was er geschaffen", Von Goethe und Thomas von Aquin und vom klassischen Geist, p. 24.

[65] "Wenn solche Menschen schauen, dan entfaltet sich in ihrem Blick das Ding. Wenn sie handeln, dann ist es, als werde die innere Ordnung des Daseins freigegeben. Denn ihr Handeln ist ein Horchen und Gehorchen", Von Goethe und Thomas von Aquin und vom klassischen Geist, p. 24.

[66] "... La incapacidad de oír (audire) yendo al encuentro (ob), de donde viene el verbo oboedire, que significa obedecer... Sin audire no hay oboedire", E. Komar, Orden y Misterio, Emece-Fraternitas, Buenos Aires 1996, p. 148.

[67] Vid. Über das negative Element…, en Unaustrinkbares Licht, Kösel-Verlag, München 1963, p. 42.

[68] En Über den Aktualität des Thomismus, Unaustrinkbares Licht, Kösel-Verlag, München 1963, p. 75 y ss.: "Für Thomas die Unbegreiflichkeit und die Erkennbarkeit der Dinge genau den gleichen Grund haben. Thomas zeigt, daß die Unbegreiflichkeit und die Erkennbarkeit der Dinge nahezu dasselbe sind. Die gemeinsame Würzel aber ist, auf die kürzeste Formulierung gebracht, die Kreatürlichkeit der Dinge: daß die Entwürfe, die Urbilder der Dinge im Logos Gottes wohnen. Weil die Dinge aus dem Auge Gottes hervorgegangen sind, darum sind sie selbst ganz und gar logos-artig, das heißt licht und luzid bis in den Grund. Es ist die Logos-Herkunft, wodurch die Dinge erkennbar sind für den Menschen. Weil sie aber anderseits, auf Grund ebendieser gleichen Herkunft, ein schlechthin unendliches Licht spiegeln, darum sind die Dinge unbegreiflich. Es ist nicht Chaos und Dunkel, was die Dinge unbegreiflich macht. Wer, also, philosophierend, nach dem Wesen der Dinge fragt, der gerät, gerade indem er seinen Gegenstand erreicht, in einen unauslotbaren Abgrund, aber es ist ein Abgrund von Licht; er betritt, weil er, nach dem Wesen der Dinge fragend, zugleich nach ihrem Entwurf und Urbild fragt, einen prinzipiell unbeendlichen Weg".

[69] "Mir scheint gerade dies darauf hinzudeuten, wie intensiv ich Ihr Wort in mich aufgenommen haben muß", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 311.

[70] "Sie würden mir darin zustimmen: der Lehrende lehrt am erfolgreichsten dann, wenn der Hörende die Lehre so sehr zu eigen gewinnt, dass er ihre Herkunft und damit den Lehrenden vergißt. Und ich müßte mich sehr täuschen, wenn ich nicht aus Ihrem Munde zum ersten Male das großartige Wort gehört hätte: ‘Kümmern euch nicht um Sokrates, kümmert euch um die Wahrheit’, Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 322. En Noch wußte es niemand "define" aprender con las siguientes palabras: "Lernen heißt: sich etwas aneignen und es zu eigen gewinnen, vergißt man meist, daß man es von jemand anders empfangen hat", p. 50.

[71] Über das negative Element..., en Unaustrinkbares Licht, p. 28 y ss.

[72] "So kommt man schließlich an ein Letztes: was in dieser Wesensart die Tiefe sei. Es gibt eine Tiefe, die in der Undurchdringlichkeit ruht. Sie bedeutet, daß man nicht hinkann: daß etwas im Abgrund liegt, oder im Dunkel, oder auf unzugänglichen Höhen, oder im Wirbel. Sie besteht im Ungeheuren; in der Übersteigung des Maßes; in der Überflutung der Grenzen. Es gibt aber auch eine andere Tiefe; jene, die in der Klarheit liegt, die klassische… Gibt es Tieferes als das ganz reine Licht? Für Novalis war das Letzte die Nacht; für Michelangelo auch. Das war Tiefe aus dem anderen Bereich. Ihr gegenüber bedeutet Helligkeit leicht soviel wie Oberfläche. Der klassisch Geartete aber sieht, daß es gar nicht abgründiger hinabgeben kann als in der Klarheit mancher Nachmittage, wenn alle Dinge von Licht getränkt sind. Ihn schauert es, und sein Herz klopft von der Unergründlichkeit dessen, was so genau umformt und so hüllenlos durchsichtig ist. Ihm öffnet sich in der rein geformten Säule, oder in der griechischen Vase, an der nichts verborgen ist, letzte Tiefe. Von heiligen Franz von Sales wird erzählt, er sei, als ihm Johanna Franziska von Chantal begegnete, ganz ratlos gewesen. Denn durch das kristallene Wasser eines kleines Baches zu blicken und darin jeden Kiesel zu sehen, sei ein liebliches Ding; doch wenn ein See vollkommen klar sei, zugleich aber so tief, daß der Blick nicht auf den Grund komme, das mache erschrecken. So sei es inm mit dieser Frau ergangen. Ihr Wesen sei vollkommen durchsichtig gewesen, aber von einer Klarheit, in welcher sich unerschöpfliche Tiefe auftat. Das ist klassisch", Von Goethe und Thomas von Aquin und vom klassischen Geist, p. 24-35.

[73] "…ob uns wohl jemals wieder so bewegende, in den Grund der Seele dringende Erkenntnisse zuteil werden, wie wenn wir, zwanzig Jahre alt, dem Worte eines geliebten und verehrten Lehrers zuhören", Bedeutende Fördernis durch ein einziges Wort, p. 322.

[74] Vid. Stein E., Endliches und ewiges Sein, Nauwelaerts-Herder, Louvain-Freiburg 1950, p. 402.

[75] Nota para la publicación. El autor se refería, sin nombrarlo al pronunciar la ponencia, a su maestro, el Dr. Emilio Komar, profesor esloveno emigrado a la República Argentina luego de la segunda guerra mundial, quien ha sido titular de la Cátedra de Historia de la Filosofía Moderna desde la fundación de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad Católica Argentina, y a partir de la década de 1970 también de la de Etica.

[76] Vid. Guardini R., Unterscheidung des Christliches, Gesammelte Studien 1923-1935, Grünewald, Mainz 1935.

[77] Como subtitulara Pieper a su Thomas-Brevier en la edición alemana de 1946: Ordnung und Geheimnis. Ein Brevier der Weltweisheit aus dem Werke des hl. Thomas von Aquin zusammengestellt und verdeutscht, Kösel-Verlag, München 1946.








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