lunes, 1 de febrero de 2010

La praxis de la Psicología y sus niveles epistemológicos según santo Tomás de Aquino - Martín F. Echavarría

La praxis de la Psicología y sus niveles epistemológicos según santo Tomás de Aquino
Martín F. Echavarría *
Gerona, Documenta Universitaria, 2005



La psicología contemporánea parece caracterizarse, desde sus orígenes mismos, por la multiplicidad de sus contenidos, como también por su casi infinita fragmentación en corrientes opuestas. Esto genera importantes dificultades, no sólo a los que quieren tener una primera aproximación de conjunto a la misma, sino también a los especialistas, que muchas veces no alcanzan una opinión suficientemente clara sobre la naturaleza epistemológica de la psicología, ni sobre su unidad disciplinar. Esta obra, sin descuidar el problema global, se centra en un aspecto particular de éste: el presentado por la praxis de la psicología, en particular por la psicoterapia y sus fundamentos teóricos. Se pone especial interés en una visión crítica del psicoanálisis, que es un punto de referencia inevitable (positivo o negativo) para la mayoría de las corrientes de psicoterapia. Pero este intento de esclarecimiento epistemológico y práctico se lleva a cabo desde un punto de vista original: a la luz del pensamiento de Santo Tomás de Aquino (1225-1274), conocido como uno de los más grandes teólogos y filósofos de la Iglesia Católica. Las cualidades del Aquinate como epistemólogo son ampliamente conocidas y apreciadas. Menos conocida es su faceta de psicólogo, que esta obra quiere poner de manifiesto con gran detalle para evidenciar la actualidad de las líneas maestras de la psicología de santo Tomás, como también la posibilidad de practicar hoy la psicología bajo la guía fundamental del Doctor Humanitatis.


(Extracto de la Introducción general)


«Sapientis est ordinare». Con esta cita de la Metafísica de Aristóteles[1] se inicia la Summa Contra Gentiles, obra en la que santo Tomás presenta las verdades centrales de la fe cristiana contra las impugnaciones de los paganos -y contra los cristianos que se habían dejado influir en exceso por el pensamiento de estos-[2]. La finalidad de nuestro estudio es sin dudas mucho más limitada. Sin embargo, como no deja de tener cierta semejanza con la intención tomasiana en la «Summa Philosophica», aunque ceñida a un campo más particular, la referencia no carece de sentido.

El «sabio» al que nos estamos refiriendo es seguramente santo Tomás, recientemente proclamado Doctor Humanitatis. Es a este sabio, de cuya profunda contemplación han brotado y continúan brotando tantas riquezas para los hombres, a quien recurrimos para intentar poner un poco de orden en el aparente y realmente enrevesado ámbito de la psicología contemporánea.

Como lo indica el título mismo de esta tesis, «La praxis de la psicología según santo Tomás», no es nuestro interés principal aquí ocuparnos de cualquier área de la psicología contemporánea, aunque forzosamente haremos abundante referencia a todas ellas, sino de la práctica que se le suele atribuir (llámesela psicoterapia, consejo personal o familiar, orientación vocacional, etc.). Ésta, a pesar de ser generalmente poco estudiada en sus fundamentos filosóficos y epistemológicos, suele ser la principal ocupación de quien ha estudiado psicología, y es lo que la gente en general (y no sólo el vulgo) llama hoy en día «psicología». Cuando se piensa en la psicología no viene en mente un hombre con túnica blanca que analiza el comportamiento de un ratón metido en un laberinto, o que prueba las reacciones bioquímicas o eléctricas de una neurona, sino más bien un hombre que se ocupa de escuchar y ayudar a otro hombre, encerrado sí, pero en el laberinto de su propio corazón. De aquí en más, entonces, al decir «psicología» nos estaremos refiriendo sobre todo a esta forma de praxis, salvo que se indique lo contrario. Es la naturaleza de esta actividad que será el objeto de la indagación de este estudio, bajo la luz que nos proporcionan las obras filosóficas y teológicas del Doctor Angélico, y muy particularmente la II pars de la Summa Theologiae.


Status quaestionis

La psicología, en alguno de sus aspectos, y muy particularmente el psicoanálisis, ha sido objeto de consideración por parte de muchos filósofos contemporáneos, no sólo como tema de análisis epistemológico, sino también como fuente de inspiración, lo que demuestra sus profundas implicancias filosóficas y culturales[3]. Éstas ponen de manifiesto desde el inicio que el problema que plantea la nueva psicología parece trascender el de la relación entre una ciencia particular y la filosofía. Hoy Freud es estudiado no sólo por los psicólogos sino también por los filósofos -por no decir también por los literatos, artistas, etc.- y su influencia en la filosofía contemporánea, especialmente en las líneas postestructuralistas y postmodernas, es patente. Esto a pesar del carácter evidentemente primitivo de la filosofía de Freud. Parecería haber detrás de la atracción ejercida por Freud algo que va más allá de lo que concretamente dice, como si se intuyera en sus teorías y métodos la apertura de una oportunidad para realizar prácticamente un proyecto cultural. De hecho, la cultura «laica» contemporánea tiene en Sigmund Freud, como en Hegel, en Marx o en Nietzsche, uno de sus «padres» principales. Cierto, la psicología no es sólo Freud, pero es innegable que éste significa generalmente para los psicólogos algo más que el fundador de una escuela particular más, el psicoanálisis.

Esta atracción ejercida por Freud y el psicoanálisis, y por la psicología en general, ha alcanzado también los ambientes cristianos, académicos o no. No sólo ha habido importantes psicólogos y psiquiatras católicos[4] que se preocuparon de esta difícil problemática, sino también influyentes teólogos y filósofos[5]. A pesar de esta abundante bibliografía, poca es la claridad teórica y práctica que se ha obtenido sobre este problema. La consecuencia ha sido una enorme confusión entre los mismos católicos que se dedican a la psicología, y una deformación práctica en muchos ámbitos de la vida cristiana en los que estos intervienen. Hoy se siente cada vez con mayor fuerza la necesidad de poner claridad en este tema, que afecta tan profundamente la vida de tantas personas, y que hasta ahora no parece haber encontrado un cauce adecuado.

¿Qué se puede decir de la escuela tomista respecto a este tema?. Debemos reconocer que se encuentra muy poco o casi nada explícitamente referido a la psicología y su estatuto epistemológico. Parecería que estamos frente a un tema incómodo, inoportuno, difícil de entender desde la perspectiva tomista, una especie de malentendido frente al cual nos pone la confusión del pensamiento contemporáneo. Esto es en parte cierto, pero es también verdad que no se ha reflexionado suficientemente sobre este problema y se lo ha dejado casi completamente en manos de pensadores de una orientación e intención totalmente extraña a la del Doctor Angélico. En general se tiende a encuadrar, en modo un poco simplista, y desconociendo las obras y las prácticas de los psicólogos contemporáneos, en el ámbito de las «ciencias particulares», o en su vertiente práctica, se la trata de reducir a la medicina. De este modo no se llega a captar la razón de su poderoso influjo personal y cultural. La gravedad de esta omisión está en que no por no ser objeto de atención de los tomistas la psicología deja de existir y de influir en modo consistente, y muchas veces traumático, en la vida de las personas y de los mismos miembros de la Iglesia.

Ciertamente, un atenuante a esta omisión está en que en el período de mayor desarrollo del tomismo en el siglo XX, la psicología no se había manifestado del todo claramente en su naturaleza, que hoy, después de mas de cien años de la fundación del psicoanálisis es más fácil de percibir. A esto se suma la dificultad de que aparentemente santo Tomás no se ocupa de lo que hoy se llama psicología, especialmente de la práctica que se le atribuye, sino, para utilizar una expresión que no le pertenece de «antropología filosófica» y, por lo tanto, de «psicología racional» y no de «psicología empírica»- terminología sobre la que mucho se puede decir-. En esto consiste en parte el problema a desentrañar. Esto no quita, además, que aquí o allí se encuentre en las obras de algunos tomistas, sean o no referidas a temas explícitamente psicológicos, algunas ideas interesantes que resaltaremos a lo largo de este trabajo. En general, podemos distinguir el material tomista sobre este tema en:

a) Menciones incidentales sobre la ubicación epistemológica de la psicología (en general enfocadas sobre la «psicología experimental»)[6];

b) Artículos que se refieren a algunos puntos particulares, o a algunas determinadas escuelas, pero que no desarrollan el tema en su conjunto (por ejemplo, sobre el inconsciente, el instinto, las pasiones, el psicoanálisis, etc.)[7];

c) Obras sistemáticas, pero que toman como centro de interés la «psicología experimental», no siempre bien distinguida de las otras formas de psicología; la mayor parte de ellas data de al menos cincuenta años[8];

d) Son prácticamente inexistentes las obras sistemáticas dedicadas exclusiva o principalmente a la praxis de la psicología desde un punto de vista tomista. Un «clásico» es la tesis doctoral en Letras de Roland Dalbiez, El método psicoanalítico y la doctrina freudiana[9], que, sin embargo, no trata el tema en general, sino referido exclusivamente al psicoanálisis de Freud. Por otro lado, no hay referencias a santo Tomás en ella, a pesar de que su autor es tenido por neotomista o neoescolástico. Un juicio sobre esta vieja obra, de una influencia notable, nos lo reservamos para más adelante. Lo mismo se puede decir de obras análogas como la de V. White, Dios y el inconsciente, que trata de la psicología de Jung[10]. Más recientemente, referida directamente a nuestro tema, hay que mencionar la obra de A. Stagnitta, La fondazione medievale della psicologia. Struttura psicologica dell´etica tomista e modelli scientifici contemporanei. Passioni, frustrazioni e depresione, virtù[11]. A pesar del gran mérito de haber afrontado este tema, el libro adolece a nuestro juicio de un doble defecto: un conocimiento insuficiente de la psicología práctica contemporánea - no distinguida con claridad de las otras formas de psicología - y de sus principales exponentes; y un modo de encarar la obra de santo Tomás muy personal, discutible en algunos puntos. Por ello creemos necesaria la elucidación que pretendemos llevar adelante.

El punto de partida de nuestro trabajo está en la visión tomista de la praxis de la psicología propuesta por I. Andereggen en diversos escritos y cursos[12]. En ellos ha puesto de manifiesto la necesidad de redescubrir la riqueza de la psicología cristiana -con especial énfasis en santo Tomás, aunque llamando la atención también sobre otros autores (como san Juan de la Cruz o san Ignacio)- y los peligros que se encierran en la psicología contemporánea, no sólo por las desviaciones teóricas que se encuentran en sus principios, sino también por el espíritu anticristiano que muchas veces está en su fondo, afín a importantes corrientes de la filosofía moderna, que tienen en Hegel su expresión más elaborada. El trabajo que aquí emprendemos es deudor de estas enseñanzas, por lo cual citaremos las obras de este autor con frecuencia.

(...)

Si resolver el problema que ésta – la Psicología – plantea implica poner en movimiento casi todos los aspectos del pensamiento de santo Tomás, esto nos indica ya, desde el inicio, que no nos encontramos sólo ante la dificultad de establecer el estatuto epistemológico de una ciencia particular más. Parece estar en juego la resolución del problema entero de la existencia humana, de su malestar y de su plenitud, lo que exige la respuesta desde las instancias últimas, sapienciales, del saber y del querer.



* Martin F. Echevarria es Doctor en Psicología y Filosofía . Director de Estudios de la Licenciatura en Psicología en la Universitat Abat Oliba CEU. Barcelona . Psicólogo Católico, especialista en tomismo, ha puesto reiteradamente de relieve las conexiones del pensamiento de Santo Tomás y la psicología de Adler, sobretodo en la concepción unitaria y finalista de los actos humanos.


_______
Notas:
[1] L. I, c. 2, 982 a 18.
[2] Cf. Summa contra gentiles, l. 1, c. 1.
[3] Cf. J. P. SARTRE, El ser y la nada, Losada, Buenos Aires 1966; L. WITTGENSTEIN, Últimos escritos sobre filosofía de la psicología, Tecnos, Madrid 1994-1996, 2 tomos; H. MARCUSE, Eros et civilization. Contribution a Freud, Les Éditions de Minuit, Paris 1963; P. RICOEUR, Freud una interpretación de la cultura, Siglo XXI, México 19753; K. R. POPPER - J. C. ECCLES, The Self and its Brain, Springer International, New York 1977; M. FOUCAULT, Nietzsche, Freud, Marx, El cielo por asalto, Buenos Aires 1995; P.L. ASSOUN, Freud. La filosofía y los filósofos, Paidós, Barcelona 1982; etc.
[4] A. GEMELLI - G. ZUNINI, Introducción a la psicología, Miracle, Barcelona 1958 3; R. ALLERS,Naturaleza y educación del carácter, Labor, Barcelona 1950; V. E. VON GEBSATTEL, Imago Hominis.Beiträge zu einer personalen Anthropologie, Verlag Neues Forum, Schweinfurt 1964; I. CARUSO,Análisis psíquico y síntesis existencial, Miracle, Barcelona 1954; W. DAIM, Umwertung derPsychoanalyse, Herold, Wien 1951; G. ZILBOORG, Psychoanalysis and Religion, Allen and Unwin,London 1967; K. STERN, The Third Revolution. A Study on Psychiatry and Religion, Garden City,New York 1961; A. TERRUWE, Essere cristiani senza paura e senza angoscia, Paoline, Roma 1970; C.W. BAARS, Born Only Once. The Miracle of Affirmation, Franciscan Herald Press, Chicago 1975. Más recientemente: L. M. RULLA, Antropología de la vocación cristiana, vol. 1: Bases interdisciplinares, Sociedad de Educación Atenas, Madrid 1990; P. C. VITZ, Psychology as Religion. The Cult of Self-Worship, William B. Eerdmans Company, Michigan 19942; E. PAVESI (curatore), Salute e salvezza. Prospettive interdisciplinari, Di Giovanni Editore, Milano 1994; G. PETROCCHI, Psicología y psicoterapia cristiana, Paulinas, Valencia 1996.
[5] Cf. E. MOUNIER, Traité du Caractère, Éd. du Seuil, Paris 1947; R. GUARDINI, Sigmund Freud e laconoscenza della realtà umana, en Ethica. Rassegna di Filosofia Morale, 1 (1968) 27-44; ; A. GÖRRES - K.RAHNER, Il male. Le risposte della psicoterapia e del cristianesimo, Paoline, Milano 1987; H. U. VONBALTHASAR, Teodramática, Madrid 1990, vol. 1, 487-513; Desde una perspectiva cristiano-ortodoxa,cf. la muy importante obra de J.-C. LARCHET, Thérapeutique des maladies mentales.L’expérience de l’Orient chrétien des premiers siècles, Cerf, Paris 1992.
[6] Por ejemplo, en J. MARITAIN, Los grados del saber, Desclée de Brouwer, Buenos Aires 1947.Sobre el pensamiento de este autor acerca de la psicología hablaremos más extensamente a lo largode la tesis, especialmente en el último capítulo.
[7] Cf. G. THIBON, «La psychanalyse freudienne et la psychologie scolastique», en Revue Thomiste, 14 (1931) 488-521; R. ALLERS, «The Vis Cogitativa and Evaluation», en The New Scholasticism, 15 (1941) 195-221; J. MARITAIN, «Freudismo y psicoanálisis», en Cuatro ensayos sobre el espíritu en su condición carnal, Desclée de Brouwer, Buenos Aires 1943; M. HUDECZECK, «L’inconscio nella dottrina di S. Tommaso», en Sapientia, (1957) 5-22; F. W. BEDNARSKY, «La psychanalyse de l’aggressivité à la lumière de la psychosynthèse de saint Thomas d’Aquin», en Angelicum, 58 (1981) 389-419; TH. CREM, «A Thomistic Explanation of the Neurosis», en Théologique et philosophique, 2 (1968) 294-300; M. STOCK, «Sense Counsciousness According to St. Thomas», The Thomist, 21 (1958) 415-486; «Some Moral Issues in Psychoanalysis», The Thomist 23 (1960) 143-188; A. PLÈ, «St. Thomas and the psychology of Freud », Dominican Studies, 5 (1952) 134; P. NOLAN, Saint Thomas and the Unconscious Mind, Catholic University of America, Washington D.C. 1953; etc.
[8] Cf. M. BARBADO, Introducción a la psicología experimental, Consejo Superior de InvestigacionesCientíficas, Madrid 1943; Estudios de psicología experimental, Consejo Superior de InvestigacionesCientíficas, Madrid 1946. R. E. BRENNAN, Psicología tomista, Científico Médica, Barcelona 1940; Historia de la psicología según la visión tomista, Morata, Madrid 1957; Psicología general, Morata, Madrid 1961. C. FABRO, La fenomenologia della percezione, Morcelliana, Brescia 1961; Percepción y pensamiento, EUNSA, Pamplona 1978.
[9] R. DALBIEZ, La méthode psychanalytique et la doctrine Freudienne, Desclée de Brouwer, Paris19492 (2 volumes); trad. esp. El método psicoanalítico y la doctrina freudiana, Club de Lectores, Buenos Aires 1987.
[10] V. WHITE, Dios y el inconsciente, Gredos, Madrid 1955.
[11] A. STAGNITTA, La fondazione medievale della psicologia. Struttura psicologica dell’etica tomista emodelli scientifici contemporanei. Passioni, frustrazioni e depressione, virtù, Edizioni StudioDomenicano, Bologna 1993.
[12] Cf. I. ANDEREGGEN, «Santo Tomás de Aquino, psicólogo», en Sapientia, 54 (1999) 59-68; I. ANDEREGGEN - Z. SELIGMANN, La psicología ante la gracia, EDUCA, Buenos Aires 1999.




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