viernes, 19 de agosto de 2011

Las Universidades católicas deben tener un sello distintivo

Las Universidades católicas deben tener un sello distintivo


Ávila (España), 18 Ago. 11 (AICA).- Concluyó en Ávila el primer Congreso Mundial de Universidades Católicas que se celebró del 12 al 14 de agosto bajo el lema “Identidad y misión de la Universidad Católica”. El encuentro, que reunió a casi 900 personas de 40 nacionalidades en representación de una quinta parte de las universidades católicas del mundo, fue inaugurado por el prefecto de la Congregación para la Educación Católica, cardenal Zenon Grocholewski y clausurado por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Antonio María Rouco Varela.

Además de España, los países con representación más numerosa fueron Perú con 71, México, 70 y Colombia 56. Diversos participantes del congreso asistirán al encuentro de Benedicto XVI con los profesores universitarios mañana viernes 19 de agosto en el monasterio de El Escorial, cerca de Madrid.

La segunda edición del congreso de universidades católicas se celebrará en 2013 en Brasil (en la Universidad Católica Pontificia de Minas Gerais de Belo Horizonte), justo antes de la próxima JMJ, que tendrá lugar en ese país.

El congreso comenzó el sábado 13, con un imponente espectáculo de luz y sonido, con el título “Nacida del corazón de la Iglesia. De la Iglesia para el Mundo”.

Allí se hizo un repaso por la historia mundial de la Universidad, desde su origen hasta nuestros días, comenzando por la Universidad de Bolonia, fundada en 1088 hasta las universidades creadas más recientemente, pasando por las más emblemáticas universidades católicas.


Educación integral

El texto de las conclusiones del congreso, leído en la jornada de clausura, indica que las universidades católicas deben tener como “sello distintivo” la “apuesta por la persona, tanto en su dimensión individual como social”.

“La universidad católica del siglo XXI ha de convertir en realidad el gran reto de ofrecer una educación integral e integradora en la que se promueva el deseo de ser santos a través de la defensa y promoción de valores” como el “compromiso ético y moral”, añade el documento.

En este sentido, el profesor de la Universidad de Bolonia, Stefano Zamagni, declaró que precisamente el verdadero secreto para un relanzamiento seguro de las universidades católicas se encuentra en ofrecer a los jóvenes un proyecto educativo válido que les prepare para afrontar el futuro con una seguridad y una esperanza mayor que las de sus compañeros que han estudiado en universidades laicas.

Según este economista, las universidades católicas sufrieron últimamente una pérdida de confianza en su capacidad porque acabaron adoptando los mismos esquemas de pensamiento y de programa que las universidades laicas.

Si quieren ser elegidas de nuevo, deben reencontrar su identidad, que consiste no sólo en una buena oferta formativa, sino también en una propuesta educativa alternativa a la de las demás universidades, dijo.


Pensamiento fuerte

Entre las conclusiones del congreso, se destacó también la necesidad de llevar a cabo la misión evangelizadora en las universidades católicas y responder a la petición de Benedicto XVI de “redefinir la identidad de la tarea universitaria hoy ensanchando los horizontes de la racionalidad”.

Esta idea supone “una nueva forma de entender la ciencia abierta a las preguntas y respuestas de la filosofía y la teología” y la prioridad de que las universidades se dediquen a “generar una nueva ciencia”, concluyeron los participantes.

Sobre esta cuestión, el rector de la Universidade Católica Portugesa, Manuel Braga da Cruz, indicó que “la investigación científica y la ciencia no son procesos neutrales, son procesos pilotados, orientados por valores”.

“Por ello –añadió-, tenemos un papel muy importante en hacer que la investigación tenga significado, una orientación y que esta orientación sea el hombre, su dignidad”.

La idea de una “nueva refundación cultural” y la tarea de “repensar las ciencias” se recogieron también en las conclusiones.

En este sentido, el obispo de Ávila, monseñor Jesús García Burillo, destacó que el congreso ha buscado “en todas las universidades un pensamiento fuerte”.

Para el presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, monseñor Rino Fisichella, la universidad, sobre todo la católica, debe dar relevancia a los fenómenos culturales, interpretarlos y sobre todo saberlos orientar con un pensamiento fuerte.

“Hoy vivimos en una situación, por desgracia, de fragmentación de la cultura”, declaró el presidente del dicasterio para la nueva evangelización y añadió: “Debemos actuar de manera que sobre todo la universidad y nuestras universidades sean un centro de pensamiento para superar la fragmentación y reencontrar la unidad del saber, que es la condición necesaria para reconducir –sobre todo a las nuevas generaciones- a una responsabilidad frente a sí mismas y también frente a la sociedad”.






 
 

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